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FRESAS PARA VISITAR A ANA FRANK

FUENTE: http://www.annefrank.org/es/Novedades/Novedades/2012/Mayo/Fresas-para-los-visitantes-/

El 25 de junio de 1947, el día que el diario es publicado. Otto Frank escribe la palabra “Libro” en su propio diario.

Otto Frank decide que el diario debería ser publicado por Contact. El director siente que Ana escribe demasiado libremente sobre su sexualidad y ejerce presión para quitar algunos pasajes del libro.

Otto suele poner al final de sus cartas las siguientes palabras: “Espero que el libro de Ana pueda inspirarte cuando seas mayor, para que en tu entorno puedas luchar, en la medida de lo posible, por la paz y el acercamiento entre los hombres.”

Después de la guerra, Otto Frank se empeña en luchar por los derechos humanos y el respeto. Contesta miles de cartas de personas que han leído el diario de su hija. Éste se traduce a varios idiomas y es objeto de una obra de teatro y una película. En todo el mundo la gente se entera de la historia de Ana Frank y queda muy impresionada.

En el diario de Ana, Otto lee que ella tenía planes de publicar después de la guerra un libro sobre su encierro en la casa de atrás. Incluso había reescrito ya gran parte de su diario original. Otto Frank duda al principio, pero finalmente decide concretar el deseo de su hija.

Otto vertaalt Annes dagboek eerst zelf in het Duits

Traducción alemana de Otto del diario de Ana
El texto mecanografiado por Otto Frank va a parar, por intermedio de terceros, a manos de la pareja de historiadores holandeses Jan Romein y Annie Romein-Verschoor. Tras algunos intentos infructuosos de su mujer de hallar un editor interesado, Jan Romein escribe un breve artículo sobre el tema, sin consultarlo con Otto Frank. El artículo se publica el 3 de abril de 1946 en la portada del destacado periódico holandés Het Parool, despertando el interés de varias editoriales.
Artikel in Het Parool
“La voz de una niña”La reseña de Jan Romein, titulada «La voz de una niña», se publica en la portada de Het Parool.

A mi entender, este diario aparentemente insignificante de una niña encarna toda la monstruosidad del fascismo, más que todos los autos procesales de Núremberg en su conjunto.

Jan Romein

Al publicarse «La Casa de atrás», algunos nombres de personas se modificaron. Ana Frank había adjuntado ya a sus apuntes una lista de nombres cambiados con vistas a una posible publicación. Otto Frank recoge algunos de los cambios y descarta otros. Así, los nombres de los personajes de «La Casa de atrás», quedan modificados de la siguiente manera:

Hermann van Pels = Señor (Hermann) Van Daan

Auguste van Pels = Señora (Petronella) Van Daan

Peter van Pels = Peter van Daan

Fritz Pfeffer = Señor (Albert) Dussel

Victor Kugler = Señor (Harry) Kraler

Johannes Kleiman = Señor (Simon) Koophuis

Bep Voskuijl = Elli Vossen

Miep Gies = Miep van Santen

Jan Gies = Henk van Santen

La primera edición del diario de Ana

Los padres de Ana le regalan el diario cuando cumple trece años. Al principio le parece un poco extraño escribir un diario. No puede imaginarse que a alguien le interese leer las confidencias de una chica de su edad, aunque luego se da cuenta de que en realidad da igual: “Tengo ganas de escribir y mucho más aún de desahogarme y sacarme de una vez unas cuantas espinas.”

Ana escribe:

«Pero quiero progresar; no puedo imaginarme que tuviera que vivir como mamá, la señora Van Pels y todas esas mujeres que hacen sus tareas y que más tarde todo el mundo olvidará. Aparte de un marido e hijos, necesito otra cosa a la que dedicarme. No quiero haber vivido para nada, como la mayoría de las personas.»

El diario se publica

Otto lee en el diario de Ana que ésta proyectaba publicar un libro sobre su estancia en la casa de atrás cuando terminara la guerra.

Comentarios a raíz del diario

Otto recibió muchas cartas tras la publicación del diario de Ana.

Cuando pasa a la clandestinidad, Ana decide hacer como si su diario fuese una amiga a la que llama Kitty, para que le resulte más fácil escribir. Además, confiesa que “toda esta idea de escribir un diario” nace de la necesidad de tener una amiga de verdad. “Con las chicas que conozco lo único que puedo hacer es divertirme y pasarlo bien. Nunca hablamos de otras cosas que no sean las cotidianas, nunca llegamos a hablar de cosas íntimas. Y ahí está justamente el quid de la cuestión. Tal vez la falta de confidencialidad sea culpa mía, el asunto es que las cosas son como son y lamentablemente no se pueden cambiar. De ahí este diario.”

 

Cuando los Frank se ven obligados a pasar a la clandestinidad, la primera cosa que Ana empaca es su diario. Tan pronto como se instala en la casa de atrás, se sienta todos los días a escribir en él con empeño. La vida que lleva ahora es totalmente distinta de la vida regalada de antes. Ana está llena de ganas de vivir y le pesa no poder salir de casa y tener que permanecer tanto tiempo en silencio. El diario la ayuda.

AFS_A_AFrank_III_040 4mb.jpg« Me parece que lo mejor de todo es que lo que pienso y siento, al menos lo puedo apuntar; si no, me asfixiaría completamente. »

 

La señora Van Pels comete la osadía de pedirle a Ana si le permite leerlo. «No, señora», contesta Ana de manera cortés, pero resuelta. Su hermana Margot tiene más éxito: Ana le promete que podrá leer determinados fragmentos, pero a condición de que ella a su vez le permita leer el diario de su hermana.

 

Ana adquiere un gusto cada vez mayor por la escritura. En el verano de 1943 comienza a escribir pequeños relatos, que en algunas ocasiones lee a sus compañeros de escondite. También estrena un «libro de frases bonitas», una recopilación de citas interesantes que copia de otros autores.

El 28 de marzo de 1944, el ministro Bolkestein, integrante del gobierno holandés en el exilio, hace un llamamiento a través de Radio Orange para que los holandeses guarden sus diarios. Ana, que escucha rodeada de los otros escondidos, no se hace de rogar: se pone enseguida a reescribir el suyo y lo llama «La casa de atrás». Así crece su convencimiento de que debe hacer algo con sus dotes de escritora después de la guerra. Su gran sueño es llegar a ser periodista y más tarde una escritora famosa. Y si luego resulta que no tiene suficiente talento para escribir libros o trabajar en un periódico, siempre le queda la posibilidad de escribir para sí, según cree.

Hojas sueltasParte del diario de Ana reescrito.

 

Después de la liberación de Auschwitz, Otto regresa a Ámsterdam. En el viaje de vuelta se entera de la muerte de su esposa Edith. Mantiene la esperanza de que sus hijas Margot y Ana estén aún con vida, pero luego le comunican que tampoco ellas han sobrevivido a la guerra. La protectora Miep Gies le entrega los papeles del diario de Ana, que ha conservado en un cajón de su escritorio desde la detención de los escondidos. En el diario Otto lee que, una vez terminada la guerra, Ana quisiera publicar un libro sobre su estancia en la casa de atrás. Con ese propósito, ya ha reescrito incluso gran parte de su diario original. Al principio Otto Frank duda, pero acaba cumpliendo el deseo de su hija.

ANTES Y AHORA: 27 DE SEPTIEMBRE DE 1942

La manera de ser de Margot y de mamá me es muy extraña. Comprendo mejor a mis amigas qu a mi propria madre.

Después de dar muchas vueltas, el texto del diario de Ana Frank mecanografiado por su padre llega a manos de los historiadores Jan y Annie Romein. Profundamente impresionado, el primero escribe un artículo sobre el diario, que el 3 de abril de 1946 se publica en la portada del periódico amsterdamés Het Parool. «A mi entender, este diario aparentemente insignificante de una niña encarna toda la monstruosidad del fascismo, más que todos los autos procesales de Núremberg en su conjunto», escribe. Varios editores se interesan en la obra. El 25 de junio de 1947, la editorial Contact, de Ámsterdam, publica La casa de atrás. Diario en forma de cartas, 14 de junio de 1942 a 1 de agosto de 1944, en una edición de 3.000 ejemplares.

Otto Frank relata posteriormente lo que sintió cuando leyó el diario por primera vez: «Empecé a leerlo lentamente, algunas páginas por día, me era imposible leer más, me vi inundado por tristes recuerdos. Fue para mí toda una revelación. Se me hizo patente una Ana totalmente distinta de la hija que había perdido. Nunca imaginé que ella tuviera unos sentimientos y pensamientos tan profundos.»

Tras la primera publicación en Holanda, en 1947, en 1950 el Diario de Ana Frank se publica en Alemania y Francia. En 1952 le sigue una traducción al inglés. Desde entonces, el libro se ha traducido a setenta idiomas.

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